Respuesta a: Módulo 6

#1130
carmen
Participante

Siguiendo con el guión, sobre la segunda pregunta, si es positiva esa migración del medio rural al urbano para las mujeres, las medidas que pueden favorecer el desarrollo sostenible en el medio rural para ellas y qué acciones deben implementarse a nivel urbano para conectar con el rural, siempre he apoyado la idea positiva de las migraciones y el derecho a migrar de todo el mundo pero también soy consciente de que la movilidad del campo a las ciudades, y la tendencia a la urbanización a nivel mundial, responde a un modelo socioeconómico que los expulsa. Los desplazamientos ancestrales bajo un marcado tinte tradicional, intrínseco al modo de vida africano, desaparecen para dejar paso a otros de carácter no voluntario, cuando no forzoso, marcado por el instinto de supervivencia ante crisis agudas. El continente africano queda redefinido por la distribución poblacional no natural que desobedece las reglas del mercado. En este contexto actual y precisamente porque las cuestiones poblacionales, la incorrecta gestión de la población y sus recursos, encierran las principales causas de la inestabilidad en África, esto es: de su pobreza y de gran parte de sus conflictos recurrentes.

La rápida urbanización que envuelve, desde hace décadas, al continente africano, a sus sociedades industrializadas en su camino hacia el desarrollo, ha apuntado también hacia la movilidad de miles de personas que, en su búsqueda de oportunidades laborales y económicas, se asientan en zonas periféricas urbanas, en asentamientos informales, sin acceso a suministros básicos (agua y electricidad, pero también salud y educación) y bajo el constante riesgo de desalojo de sus “viviendas” sin ninguna otra alternativa. No se ha cuidado el trabajo en el campo, se quedan sin servicios básicos, se quedan sin tierras, sin tecnología, sin formación ,.. y buscando alternativas emigran forzosamente a la ciudad para trabajar en la informalidad o en la formalidad más precaria.

Este contexto migratorio está generando mayor brechas de desigualdad entre hombres y mujeres. En primer lugar, porque muchas se quedan en el lugar de origen y asumen el trabajo productivo y reproductivo mientras los hombres van a las ciudades. En muchos casos forman una nueva familia y abandonas las responsabilidades de las anteriores. Por otro lado, las mujeres que van a las urbes, son las que según estadísticas oficiales, asumen trabajos en peores condiciones y copan el sector de la informalidad. Pero otro dato preocupante, es que están sometidas a muchas situaciones de violencias, ya sea porque en redes de trata y tráfico o en prostitución por no hablar de otros tipos de violencias, como la física, psicológica, institucional, económica, simbólica, …

Las acciones para conectar el sistema rural y urbano pasan por una profunda transformación, con la identificación y aprovechamiento de los recursos y potencialidades endógenas de una comunidad, pueblo o ciudad, entendiendo como potencialidades endógenas recursos económicos, sociales, culturales, ambientales, históricos e institucionales del territorio. Lo significativo de la definicón es que interrelaciona lo urbano (ciudad) con lo rural (pueblo) creando un sistema de sinergias donde ambos territorios necesitan el uno del otro para alcanzar el desarrollo social y económico deseado. Por lo tanto, es un error hablar de desarrollo rural sin tener en cuenta la influencia que el mundo urbano ejerce sobre el mundo rural y viceversa. Crear sinergias y establecer relaciones de retroalimentación entre ambos territorios es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el desarrollo local en los próximos años, relaciones comerciales, turísticas, sociales, ambientales,..

A partir de aquí es clave identificar que factores hacen que un territorio sea sostenible en el tiempo y cubra las necesidades sociales, ambientales y económicas de la población para que está apuste por permanecer en el mundo rural de forma estable. El territorio en su conjunto debe apostar por la innovación, debe apostar por hacer nuevas propuestas que posicionen al territorio a la vanguardia en función de sus potencialidades endógenas. Para ello es clave apostar por modelo de desarrollo centrado en fortalecer capacidades a través de la educación, reconocer la diversidad de la población, construir la identidad colectiva, potenciar la organización , promover la cultura colectiva y garantizar la planificación participativa.