Respuesta a: Foro del Módulo 2

#3737
Lauu
Participante

Hola a todxs,

En primer lugar, gracias Ewa por los materiales, resultan de gran interés y gran aporte de conocimientos, a la vez que mediante avanzamos en la lectura, ésta misma te hace reflexionar y cuestionarte sobre lo que ya conocíamos o creíamos conocer de la situación de las mujeres africanas en cuestión de derechos.

En cuanto a las cuestiones planteadas,

Conceptos y nexos entre la democracia, los derechos humanos de las mujeres y la participación ciudadana

Son términos totalmente relacionados entre sí. Siguiendo el hilo de mis compañeros, y estando completamente de acuerdo con ellos, los Estados democráticos han propiciado un gran avance en la evolución de los DDHH, y con ello en los de las mujeres. No obstante, la lucha no ha sido fácil, y aún continuamos con ella, pues como veíamos en el modulo anterior, estos DDHH todavía no se encuentran consolidados y sí en constante evolución. He aquí la relación con la participación ciudadana, qué mejor ejemplo que el movimiento feminista, cómo su aparición en las sociedades ilustradas y aquellas marcadas por el patriarcado, y su cada vez mayor participación o lucha han propiciado la consecución de lo que hoy llamamos “derechos de las mujeres”, que no son más que el derechos humanos de las personas sin necesidad de distinción por género, o también la llamada lucha por la igualdad de derechos.

¿Es la promoción e implementación de los derechos humanos de las mujeres realmente posible en los Estados africanos con los regímenes no-democráticos?
Pienso que al igual que se dio una evolución en Occidente hacia una democracia, los estados africanos están en plena lucha y evolución para conseguirlo. Esto quiere decir, que históricamente, la cultura occidental también proviene de ciertos estados no-democráticos, y sin embargo, con la evolución histórica se ha conseguido la implementación de los derechos de las mujeres en los mismos, por tanto mi respuesta a la pregunta es SÍ, SI ES POSIBLE en los estados africanos. De hecho, ya hemos visto en la lectura cómo mujeres africanas han llegado al poder parlamentario, cómo surgen grupos feministas (Reitero una de las corrientes: Afrofeminismos), cómo las prácticas culturales (Aunque todavía muy arraigadas) toman conciencia poco a poco y evolucionan (Un ejemplo de ello la lucha por la prohibición de la ablación, la condena a la violencia de género, etc). No obstante, y coincidiendo con algunos de mis compañeros, la base primordial para estos cambios es la EDUCACIÓN.
Aporto mi experiencia de trabajo con chicos jóvenes del subsáhara, con los cuáles a través de talleres hemos abordado temas como la poligamia, la ablación, violencia de género, roles tradicionales en la familia, etc… Aunque todavía tienen actitudes reacias a ciertas posiciones de la mujer en Europa, me sorprendió cómo los propios jóvenes te hablan de “la nueva generación está realizando un cambio”, los ancianos todavía si piensan así, nosotros no”, y se me grabaron comentarios como: “ya no estamos de acuerdo con la ablación, mucha gente muere”, “quiero que mi hermana no se case y estudie”, “no puedes forzar a una niña para casarse, su padre debe enseñarle primero la vida”, “en nuestros países existen leyes, pero la policía piensa que si pegas a una mujer es una cosa dentro del matrimonio, y no la va proteger”, “¿por qué pegarle a una mujer? piensa en que alguien pega a tu madre o hermana”… entre otros comentarios. Aquí hago referencia a un término mencionado anteriormente y que me ha resultado muy interesante “descolonización de la mente”.
Aquí enlazo con el relativismo cultural y el derecho consuetudinario, está claro que la cultura desde un inicio favorece el sistema patriarcal, y por ende, sería muy difícil erradicar las prácticas culturales, incluso en la misma Europa, o a nivel occidental desafortunadamente se siguen normalizando demasiadas situaciones totalmente contrarias a los derechos de las mujeres. Aunque coincidiendo con mis compañeras, sí sería necesario erradicar aquellas prácticas culturales perjudiciales como es el caso de matrimonios forzados, ablación, entre otras… pero debe mantenerse un cierto nivel de respeto sano hacia la cultura tradicional. Aunque he tenido poco contacto con mujeres africanas, con las pocas que trabajé, teniendo en cuenta que son refugiadas que han tomado la decisión de salir de la norma y emigrar, en las intervenciones diarias enfocadas a los estudios e inserción laboral, ellas mismas tienen muy normalizado el ser madres a temprana edad, cuidar del hogar, de los ancianos, dedicarse a la agricultura y venta en mercados… ¿no os suena un poco también a la situación de nuestras madres, abuelas…?, ¿o incluso, no os suena a ciertas profesiones occidentales muy a la orden del día como la asistencia a mayores, el trabajo con niños…? Son prácticas culturales sí, devenidas del patriarcado sí, pero si no causa daño y siempre que la mujer tenga la capacidad de decisión, pienso que no tenemos por qué erradicarlas. Es decir, puedes querer dedicarte a la familia en vez de estudiar y no por ello quiere decir que se estén violando tus derechos como mujer. Incluso muchas etnias tienen un cierto respeto a la mujer como “madre”. Recuerdo que un chico guineano me contó la historia de Guinea (Conakry), aprendida de sus ancestros. “Guiné” (no sé exactamente como se escribe, pero significa mujer en la etnia soussou), cuando los colonizadores franceses encontraban a las mujeres del territorio trabajando en la recolección le preguntaban sobre la zona, y ellas al no hablar la misma lengua pensaban que les preguntaba quienes eran y respondían “mujer”, los colonizadores al escuchar “guiné” decidieron llamar así al territorio. Me resultó muy emocionante esta historia porque el país que conocemos por Guinea realmente se llama “MUJER”, y de hecho entre todas las etnias de Guinea, según me refería el chico, las mujeres soussou son las más respetadas dado que el país lleva su “nombre”, son las madres de Guinea. Entonces, ¿sería conveniente quitarles su puesto como madre de su hogar, actitud tradicionalmente muy respetada en el territorio, que en cierto modo les enorgullece? A lo que a la vista de occidente sería una lucha de derechos, reconocimiento del trabajo de la mujer en el hogar, derecho a poder trabajar fuera del hogar… Para una mujer africana no supone una violación de sus derechos. Y aquí recopilo el comentario de la compañera Nerea: “Creo que la academia y las diferentes corrientes teóricas llevan cometiendo el mismo error desde hace años y es verlo todo desde la perspectiva de Occidente. Hay que dejar de pensar que la situación de una mujer africana es la misma o tiene similitudes con la de una mujer europea”.

¿Cómo repensar los “derechos humanos de las mujeres”, la “democracia” y la “ciudadanía” paritaria e igualitaria desde las relaciones de poder y la geopolítica?

En primer lugar, habría que repensar todas las relaciones de poder existentes en el planeta. ¿Hay algún gobierno que promueva y facilite una ciudadanía paritaria e igualitaria en calidad de derechos humanos? Muchos gobiernos lo intentan, pero siempre habrá algún partido en controversia y con ideas contrarias. He aquí la lacra. Como hemos visto en el módulo, se dan diferentes leyes, tratados y figuras geopolíticas en búsqueda de la promoción de los derechos de las mujeres, ¿y qué encontramos? Países que se niegan rotundamente a firmar o participar, o que firman y no ratifican… O leyes existentes que en la práctica no se cumplen. Entonces, ¿podemos hablar de derechos universales? A mi forma de ver, estamos hablando completamente de una utopía.
¿Por dónde debemos comenzar? Por democracias y líderes políticos que apuesten en una misma dirección, y de ahí que guíen a los pueblos hacia una ciudadanía más igualitaria y paritaria, siendo una tema fundamental, el derecho de las mujeres según su cultura y sociedad. ¿Y cómo llegamos a ellos? Reitero, EDUCACIÓN y LUCHA. No obstante, no es un camino fácil ni inmediato. Como podemos ver en la evolución de la historia, se consiguen derechos, leyes, democracias… pero no es suficiente si no aportan a la práctica de la ciudadanía.