Respuesta a: Foro del Módulo 2

#3775
ACañamares
Participante

Buenas tardes; es un placer leer las interesantes aportaciones que habéis realizado en el foro. No quiero repetirme en muchas de las cuestiones que habéis planteado. En mi opinión los avances a nivel internacional en relación al marco normativo sobre los derechos humanos de las mujeres no están siendo válidos en occidente, en los países más ricos y poderoso, pero tampoco están permitiendo a los países africanos apropiarse de instrumentos y medios necesarios para lograr una verdadera transformación económica, social y cultural.
Es indudable que el peso de las normas sociales, las tradiciones, las religiones,… constituye una de las principales causas de discriminación, abuso, violencia, etc. que sufren las mujeres africanas. Pero no podemos olvidar otras razones por las cuales las niñas y mujeres no acceden por ejemplo, a algo tan básico y fundamental como es la educación; una de las razones fundamentales está relacionada con la pobreza que sufren; por la falta de medios, de infraestructuras básicas, la lejanía de las escuelas… Sobre todo en el medio rural la situación de éstas se recrudece debido a los conflictos armados en los que se encuentran inmersos estos países… Las mujeres pobres, sin estudios y que viven en zonas rurales aisladas, son las más expuestas a sufrir la vulneración de todos los derechos humanos escritos en cualquiera de los tratados comentados. Ellas siguen siendo las más vulnerables. Por ello pongo en primer plano las causas de la pobreza, la feminización de la pobreza, legitimada por los intereses económicos de los ricos y poderosos, y sustentadas en relaciones dependientes entre quienes tienen y no tienen acceso a sus propios recursos.
A la pregunta de si “es la promoción e implementación de los derechos humanos de las mujeres realmente posible en los Estados africanos con los regímenes no-democráticos”
Las estructuras sociales y políticas existentes también en los países más avanzados y desarrollados continúan impidiendo que las mujeres participen de manera plena en los ámbitos de decisión; los sistemas de cuotas tan criticados también en occidente parecen estar demostrando su utilidad, aunque claramente de manera residual; pero sirven como herramientas para el abordaje de las desigualdades de género en relación a la participación en la vida política y pública de las mujeres africanas. Así como las medidas de acción positiva que son efectivas a la hora de aumentar el liderazgo y/o presencia de las mujeres en diferentes ámbitos de la vida.
Otros de los aspectos importantes en los que vemos una clara vulneración de los derechos de las mujeres africanas es en el ámbito del empleo, remunerado claro, visible. Aunque son las encargadas de llevar todo el peso del hogar, de la alimentación, de los cuidados,… aunque son ellas las que garantizan el sustento de sus comunidades, siguen sin acceden a empleos remunerados, dignos y de reconocimiento social. Pero esto también desde otra realidad más sutil y disfrazada también se lo sufren en otros lugares del mundo.
Y si hablamos de los diferentes tipos de violencias, a pesar de la adopción de muchas leyes que las penalizan, ellas siguen sistemáticamente sufriéndolas, exponiendo diariamente sus vidas en la defensa de sus derechos. En definitiva, con todo este “chorreo” lo que quiero expresar es que en los países más democratizados resulta más difícil ir en contra de los derechos de las mujeres porque disponemos de más recursos de control y seguimiento. Pero la realidad demuestra que en sociedades más democráticas la vulneración sistemática de los derechos fundamentales de las mujeres sigue siendo impunes.