Respuesta a: Foro del Módulo 3

#3793
vanessasanchezmaldonado2
Participante

Buenas tardes,

Estaba esperando a que hubiera intervenciones para poder responder y seguir gerenando debate. A quiénes os habéis lanzado gracias, y del resto espero recibir vuestras aportaciones.

Respondiendo a vuestras aportaciones:
Como bien comentaban Glitter y Edulq, el título del módulo da pistas a la hora de responder a la pregunta que os lanzaba sobre “la imagen que se os venía a la cabeza al pensar en una mujer africana” vinculado a la construcción de objeto de estucio, pues el uso del singular resulta una forma reductora y homegenea de hablar de las mujeres independientemente del lugar de origen y está cargado de prejuicios y privilegios dependiendo de quién emita el juicio.
Por profundizar un poco, la categoría “mujer” en sí misma supone pensar en una unidad construida como una forma de “alteridad” ante la existencia de un ser absoluto que era el ser humano y que de forma histórica había sido construido desde un perspectiva androcéntrica, es decir masculina. Por ello, como señalaba Simone de Beaouvoir “él es el Sujeto, es el Absoluto: ella es la Alteridad”. Cuando la folósofa plantea que “no se nace mujer, se llega a serlo” queda claro que el concepto “mujer” es una construcción cultural definida con referencia al hombre (y no a cualquier hombre): la mujer es esposa, madre o hija.
Si tomamos el propio constructo y lo vinculamos a los postulados postcoloniales y decoloniales, entendemos como se construye la “otredad” frente al ser (de nuevo) absoluto solo que esta vez además de ser hombre también es blanco.
Y por otro lado Judith Butler, nos plantea que el hecho de enunciar la categoría mujer para lograr una “unidad” bajo el impulso democratizador, de nuevo es sesgado y reduce tanto la diversidad como las diferencias de partida.

Cuando hablamos de cómo el patriarcado reprime las acciones y formas de estar y ser de las mujeres, no podemos obviar que este sistema no es un sistema que se pueda dar históricamente como universal en todos los lugares y tiempos. Sino que resulta un “exportación”, tal y como lo entendemos hoy en día y que se vincula con el “hecho colonial”. Autoras indígenas latinoamericanas hablan de “entronque patriarcal” (Julieta Paredes por ejemplo), es decir que en las sociedades originarias precoloniales las mujeres (y ojo que la categoría como tal no existía en todas las sociedades, sino que existían otras formas de definición) podrian sufrir situaciones de desigualdad pero éstas se vieron acrecentadas con la colonización.
Sirva esto para enlazar con la primera parte del módulo sobre “Las mujeres africanas en tiempos precoloniales”, en el que vemos cómo hay indicios de otras formas de convivencia, estatus social, creencias vinculadas a lo que podríamos denominar hoy “femenino”, roles sociales que ostentaban las mujeres de importancia en sus sociedades, son aspectos que no han sido estudiados en profunidad porque la historia fue escrita desde una perspectiva occidental y masculina. Y si la historia se construye desde un lugar la cultura se define de la misma forma, hay tradiciones que como tal se han ido instaurando poco a poco y algunas no tienen el recorrido histótico que podríamos imaginar.

Ahora pasaríamos a esa construcción del otro que nos aportan los postuldos decoloniales, y me ha parecido interesante la aportación de Francisco Orozco en relación a las mujeres etíopes cuando señala “Puedo compartir también que de ese orgullo etíope de único país africano no “conquistado” por occidente, conservo una imagen de la mujer africana (en Etiopía) que enlaza con ese orgullo mestizo de saberse no inferiores al resto, gestionado desde la más fina elegancia”. Es cierto que “ese orgullo” de no sentirse inferiores guarda relación directa con no haber sido colonizados, y dependiendo de cómo fuera “la empresa colonizadora” influye en la sociedades actuales. Pues las propias autoridades coloniales condicionaron cualquier práctica o movimiento desrrollado por las mujeres durante la colonia y obviaron su papel precolonial.

Me gustaría preguntaros, para seguir, qué os ha parecido “el giro decolonial” o “Trilogía de la decolonialidad” y si consideráis que nos sirve como postulados para repensar el mundo.

Muchas gracias y sigo a la espera de vuestras portaciones.

Un abrazo,

Vanessa