Respuesta a: Foro del Módulo 3

#3828
Lauu
Participante

Hola de nuevo a todos,

En primer lugar y como siempre, muchas gracias Vanessa por los contenidos de este módulo que permiten poco a poco el avance y la relación de temáticas que vamos tratando.

En cuanto a la primera cuestión, ¿en qué pensamos cuando hablamos de mujer africana?
A mi forma de pensar, partimos de unos estereotipos muy expandidos en Occidente que es observar a África en general como tribal, étnica, “subdesarrollada”, inmersa en tradiciones de siglos de historia… y de esta forma, cuando a la mayoría de la población se le pregunta por mujer africana, y repuntando lo mencionado por mis compañeros anteriormente, pensará en la imagen colonial, comercial con la que nos llevan bombardeando durante mucho tiempo: la mujer joven con más de dos-tres hijos, dedicadas al hogar, con ropas étnicas y de colores, promulgando alegría (canciones y bailes), de religión musulmana en su mayoría y por ende cabeza cubierta (si son más los países árabes) o trenzas en el pelo (Si es más el subsáhara), supeditadas a las decisiones del hombre de la familia (padre, hermanos o marido), etc…
En cierto modo, me entristece este desconocimiento tan generalizado que existe sobre África. Pues bien, aquellos que intentamos acercarnos más a la realidad, y como afortunadamente mis compañeros ya han respondido, no podemos hablar de mujer, sino de MUJERES, de PLURALIDAD Y DIVERSIDAD. ¿Acaso pensamos en la chica del Magreb o Argelia cuando nos hablan de mujer africana? No, pensamos en la mujer de raza afro (No es más que la influencia que tenemos del colonialismo y lo derivado de la esclavitud), ¿pensamos en las etnias matriarcales? Probablemente, y proviniendo también nosotros de una historia patriarcal, sea impensable para nosotros, ¿pensamos en su maternidad y trabajo en el hogar como forma de respeto entre la sociedad? No, pensamos desde la posición occidental de estas actitudes como forma de sumisión al hombre, ¿relacionamos su lucha, fuerza, valentía con las que también solemos identificarlas a sus capacidades o a la superación de sus penurias vividas (esclavitud, abusos, pobreza, etc)?, ¿cuando nos hablan de inmigración, pensamos en las mujeres valientes que deciden partir o huir de X situación, o en los hombres en busca de futuro para sus familias?, ¿pensamos en mujeres africanas médicas, cooperadoras internacionales, escritoras, abogadas, altos cargos en los gobiernos, etc…? Seguramente ni las conozcamos y pensemos que allí no se les permite llegar a eso, o que las mujeres africanas tienen otros objetivos en sus vidas, ¿pensamos en grupos revolucionarios como los que veíamos en la lectura como las mujeres de Abba, las mujeres Kom ,entre otras? No, es probable que incluso la mayoría de nosotros, que como digo, intentamos aproximarnos a la realidad, lo hayamos descubierto en esta lectura.
A lo que quiero referirme con toda esta reflexión, es que existe una gran diversidad de “mujer africana”, una gran evolución histórica en cada uno de los países y grupos étnicos que determina la posición de la mujer de esa sociedad, y sobre todo un gran desconocimiento de la realidad del continente africano, sesgado completamente por el colonialismo y la superioridad blanca y occidental (como también hemos tratado en los contenidos). Aquí, es donde creo que debemos centrar nuestras miradas, donde occidente debe comenzar a posicionarse. De esta forma relaciono con la segunda cuestión planteada por Vanessa, “el giro decolonial”, algo tan necesario, precisamente para dar respuesta de “por qué” a la mayoría de preguntas que planteaba al inicio de esta reflexión, para mostrar la realidad existente en África, y sobre todo, para romper estereotipos tan dañinos los cuales son la principal fuente de racismo y diferenciación de las estas mujeres en nuestras sociedades.