Respuesta a: Foro del Módulo 3

#3859
MaiteMB
Participante

Buenas noches,

Muchas gracias por los materiales compartidos y los comentarios aportados a este debate.

Respondiendo a la pregunta planteada al inicio de “Cuándo pensamos en la mujer africana ¿qué imagen se nos viene a la cabeza?”, considero que generalmente la sociedad imagina una mujer negra, con pelo trenzado, ropa coloridas, quizá incluso con un niño o niña en los brazos y en un poblado cargando con algo de comida o bebida a la espalda o sobre su cabeza. Creo que, en general, tendemos a aferrarnos a estereotipos a la hora de visualizar a personas de distintos colectivos, quizá por simplificarlo en nuestra mente o para que resulte más fácil esa distinción y agrupación. En el caso de las mujeres africanas, al igual que ocurre con otras personas de países del Sur global, nuestra imagen va muy ligada a lo que desde países del Norte global podría vincularse a un mal llamado “subdesarrollo” o situaciones de pobreza. El imaginario colectivo se ha construido desde una mirada colonialista, en la que parece que siempre esperan a ser salvadas, a que les ofrezcamos nuestra ayuda desde “países ricos”, imágenes muy empleadas en numerosas ocasiones por asociaciones que buscan recaudar dinero, donaciones, mostrando situaciones muy opuestas a las cotidianas en los lugares donde se desarrollan estas campañas. Creo que así lo que se logra es dar una imagen de otredad, de convertirlas en “el otro” y, en este caso concreto, en “la otra”, en lo salvaje, lo que parece que hay que dejar atrás para conseguir “desarrollarse”. Así, se ha generalizado y simplificado la realidad hasta tal punto que parece que la mujer africana es una y cumple con todas esas características. Sin embargo, la verdad dista mucho de esto, ya que solo fijándonos en la inmensidad del continente africano nos daremos cuenta de que no es posible que en distintos lugares, con realidades y contextos muy diversos, se cumpla un mismo estereotipo.

En la actualidad considero que cada vez son más las mujeres africanas que alzan su voz y se ponen en el centro para contar y expresarse desde su propia realidad, permitiéndonos así darnos cuenta de la imagen errada y heredada que tenemos en el imaginario colectivo. Ahora creo que es cuestión de hacernos conscientes de ello y trabajar para deconstruirla y acercarnos, cada vez más, a esas realidades que en ocasiones nos resultan tan lejanas.