Respuesta a: Foro del Módulo 4

#3929
TaniaTP
Participante

Buenos días a todxs,

Muchas gracias Ane por los contenidos, me han parecido muy interesantes y estructurados para su perfecta comprensión. Respecto a las preguntas que planteas, creo que abren un amplio debate.

Primero me gustaría hacer una reflexión, ¿cómo se han incorporado/se están incorporando las mujeres al “espacio público” (a nivel global) en los diferentes ámbitos de lo social (trabajo, política, ocio, etc.)? Imitando el modelo masculino, es decir, la incorporación de las mujeres al espacio público ha seguido a nivel general las normas y estructuras del modelo vigente: masculino, occidental y capitalista.

No se ha tenido en cuenta visiones diferentes (por vivencias y situaciones distintas) sino que las mujeres se han/nos hemos vistas a “aceptar” las reglas de un “juego” en el que no estábamos invitadas y que no se ha diseñado teniéndonos en cuenta.

Los trabajos feminizados están menos valorados: social y económicamente, los cuidados son sistemáticamente invisibilizados bajo un discurso de naturalización constante en el que las mujeres se han convertido, como explica Soledad Murillo, en los “sujetos domésticos” de sus familias, como si de una decisión propia se tratara. Las políticas de conciliación son escasas y no son aún bien recibidas en la población (además de asumir socialmente que la conciliación la “deben” demandar las mujeres) y al hablar de corresponsabilidad en las familias vemos que no tenemos datos muy veraces (muchas veces por la propia percepción de entender la corresponsabilidad como “ayuda”, ej: mi marido me ayuda)

Desde mi opinión, el modelo de desarrollo occidental no es un modelo a seguir, porque en su estructura no está incluida la igualdad y la interseccionalidad: es un modelo rígido y la vida no responde a estructuras compartimentadas. Por tanto, creo que e sun modelo a reconstruir: no tengo una alternativa al sistema capitalista (ojalá) pero si muchas propuestas de reformulación, un impulso de fomentar las políticas públicas sociales, un afán de conseguir igualdad, diversidad y cuidado del planeta. Para todo ello hace falta educación: no sentirnos individuas/os sino sentirnos comunidad. En lo específico, valorizar desde los estados los cuidados y ponerlos en el centro de la vida, democratizarlos, asumirlos por parte de todas/os. Una profesora siempre nos decía, si hubiera una huelga de abuelas, se paraba el mundo.

También entiendo que, a su vez, caer en una crítica constante al sistema capitalista y fomentar otras formas de economía en las mujeres las aleja a su vez de la autonomía que, nos guste o no, te da el tener capacidad económica. Esto se ve claro en los casos de violencia de género: muchas veces las mujeres no denuncian porque están tan aisladas y tienen una nula capacidad económica para afrontar un cambio. No tener dinero da miedo y el miedo paraliza: una formación y un sueldo digno es básico para poder tomar decisiones. También se ve claro en el acceso a la propiedad. No creo que el dinero sea la única vía de las mujeres hacia la emancipación y el acceso a los derechos humanos, pero desde luego sí pienso que ayuda.