Respuesta a: Foro módulo 1

#3989
IñigoMB
Participante

Kaixo!
Creo que poco más se puede añadir a todos los ejemplos e ideas planteados.
Me ha resultado muy interesante la reflexión acerca de cómo la evolución de la sociedad de mano del capitalismo y la superficialidad tan característica de esta época, han hecho que en lugar de alejarnos de estereotipos centrados meramente en el aspecto físico, nos hayamos visto atraídos hacia ellos todavía con más fuerza si cabe. Aquello que anteriormente se exigía e imponía socialmente a las mujeres, no sólo no ha desaparecido sino que ahora también se impone en el ámbito masculino.
Desde mi propia experiencia y la observación, puedo señalar algunos ejemplos negativos de la masculinidad hegemónica (si bien ya han sido comentados):
– La presión y competitividad hacia mantener el mayor número de relaciones sexuales (heterosexuales) como sea posible. Se considera un logro y se elogia a quien tiene sexo con más mujeres y más regularmente, mientras que se considera un fracasado a quien no ostenta tales “logros”. Al mismo tiempo, resulta curioso cómo una mujer que mantiene una vida sexual muy activa no recibe tal “alabanza” sino todo lo contrario.
– Agresividad. Se habla mucho de la violencia física, por ser mucho más visible y clara, pero no tanto de la agresividad verbal con que se relaciona a la masculinidad hegemónica. El uso continuo de insultos o expresiones maleducadas dentro del habla normal, una forma de expresarse excesivamente directa e intimidatoria, el creerse poseedor de la verdad absoluta y conocedor de todos los temas, el “cuñadismo”… Hacen a las personas que están a su alrededor sentirse inferiores solamente por la forma autoritaria que tienen de expresarse.
– Independencia. Dentro de la masculinidad hegemónica se considera valioso el ser muy independiente, no tener que dar cuentas ante nadie, no pedir nunca ayuda, creerse capaz de hacerlo todo solo… Lleva asociados ciertos riesgos y dificulta la convivencia con esas personas.

¡Un saludo!