Respuesta a: Foro módulo 2

#4048
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Opino que la violencia que se da entre los hombres adolescentes tiene mucho que ver con el periodo de cambio al que se enfrentan, ya que su identidad empieza a apoyarse en el grupo de una forma más intensa. Además su reafirmación tiende a basarse en roles de género estereotipados, puesto que en la sociedad hay una tendencia mayor a inculcar estos que a apoyar la pluralidad en este aspecto.
La identidad de género se ve condicionada a polaridades muy extremas en la que los adolescentes tienden a verse o formando parte del grupo o rechazados por este. Y para formar parte de este han de aceptar ciertas premisas de comportamiento opresivo que les limita a la hora de desarrollarse. Estas están basadas en la masculinidad hegemónica, y son represivas del rango de emociones que muestra para este paradigma “debilidad”. Para demostrar su corrección generan conductas violentas y evasivas que les aseguren cierto nivel de respeto dentro del grupo, porque de lo contrario serías receptores de esta violencia. Esta es a grandes rasgos la lógica que siguen: comer o ser comido.
Así se acostumbran a la violencia de manera sutil, y les cuesta reconocerla como un problema y rechazarla hasta que es demasiado explícita. Un ejemplo claro de esto es el momento en el que reconocen el alto grado de violencia de género que se da en ciertas situaciones, solo mostrándose en contra de las agresiones más significativas. Con ello el modo de educar a los hombre en serlo ya no solo les afecta a ellos mismos sino que también al género femenino. La sociedad entera lastra con tales modos.
Creo muy importante una apertura hacia masculinidades no violentas, que expresen sus emociones y sus dificultades. Generar un relato inclusivo al respecto es imprescindible para que nuestra sociedad se abra a la pluralidad en este aspecto.