Respuesta a: Foro módulo 3

#4167
IñigoMB
Participante

Como han comentado previamente algunos compañeros y compañeras, carezco de la visión interna sobre la situación de la coeducación en la educación formal. Sin embargo, a raíz de lo que se ha ido comentando y lo que he podido leer, así como desde el punto de vista de la educación no formal, hay algunas reflexiones que podría exponer.
Las nuevas masculinidades es un tema bastante desconocido y novedoso por lo que, entiendo, no se incide tanto en él a la hora de trabajar la coeducación. Si a ello se le añade que la coeducación no ocupa el espacio que merece dentro de la educación formal y, por lo general, todavía menos en el ámbito familiar y social, queda como resultado un desconocimiento generalizado de lo qué suponen las nuevas masculinidades. Sin embargo, creo que podría ser una herramienta muy eficaz para concienciar a los adolescentes chicos y ayudar a abrir sus mentes hacia la igualdad y el reconocimiento de los privilegios y cargas que supone la masculinidad hegemónica.
Como se ha comentado en este y anteriores foros, parece que se está extendiendo un cierto rechazo por parte de algunos adolescentes hacia el feminismo, si bien es probable que esta actitud surja del desconocimiento, la influencia de algunos discursos políticos y la desinformación. Por ello, si se aborda la igualdad desde la perspectiva de las nuevas masculinidades, puede suponer una “puerta de entrada” alternativa para estas ideas. Un ámbito muy propicio para involucrar esta temática de manera más efectiva podría ser la educación no formal, por su carácter más vivencial. Abriendo espacios de debate y reflexión y facilitando que sean los propios adolescentes quienes lleguen a la conclusión de que la masculinidad hegemónica es nociva para todas las personas podría ser una buena estrategia. Además, estas tácticas pueden ser transferibles a la educación formal si se abren espacios para hacerlo posible. Y sería muy interesante acompañar estas actividades con charlas de formación e información para familias, donde se presente el tema de las nuevas masculinidades y se les propongan acciones para llevar a cabo. Idealmente, este acompañamiento a las familias se podría hacer desde el inicio de la etapa educativa para fomentar actitudes que estén asentadas para cuando los y las niñas alcancen la adolescencia.
Sería interesante también hacer más visible esta temática en medios de comunicación y redes sociales, fomentando el uso del término y un conocimiento más generalizado del mismo. Si bien de esta forma quizás no se pueda profundizar demasiado en la cuestión, al menos dejará de ser algo desconocido para la sociedad en general y favorecerá que no sea recibido con rechazo, especialmente por parte de los adolescentes. La manera en que se presenten las masculinidades igualitarias será crucial. Quizá haciendo un mayor énfasis al inicio sobre las “ventajas” que presentan para los adolescentes chicos se podría cruzar una primera barrera de aceptación, y así poder involucrarles en procesos más profundos de reflexión que les lleven a darse cuenta de todas las implicaciones de la masculinidad hegemónica y cómo y por qué debemos desmontarla como sociedad.