Respuesta a: Foro módulo 4

#4183
Jonatan
Participante

Voy a compartir dos experiencias que he tenido trabajando las masculinidades con adolescentes.
La primera ocasión fue en un grupo de tiempo libre (eskaut) con un grupo de 12 chicos de 17-18años (los separamos de las chicas para tratar el tema) en 5 sesiones durante un campamento de verano. Lo chicos llevaban 8 años de proceso conjunto y hacía tres que yo era monitor suyo. El tema les atrajo y los debates fueron profundos y fructíferos. Hablamos de los mandatos de género, la violencia, el silencio emocional, la homofobia generalizada, las relaciones con las mujeres… y todo lo expusieron de manera muy sincera. Sus compañeras chicas y las parejas de alguno de ellos eran muy activas en el feminismo y estas sesiones les dieron la oportunidad de compartir muchas de sus reflexiones y sentimientos. Quedé muy satisfecho del trabajo en los talleres, aunque fuera de ellos siguieron comportándose como un grupo de adolescentes bastante normativo, con sus pruebas de masculinidad etc. Creo que la clave en aquella ocasión fue que el ambiente de confianza ya estaba generado mucho antes de tratar la temática, que todos ellos compartían ya la dinámica de abrirse a los demás y que habían sido interpelados en mayor o menor medida por el feminismo o la igualdad. Factores que muchas veces no se dan en la educación formal.
La segunda ocasión ha sido recientemente, como profesor de Filosofía en primero de Bachillerato, con motivo del 25N. Conocía la actitud hostil de muchos de mis estudiantes al feminismo, por lo que abordé el tema desde un enfoque “filosófico”, presentando las teorías de Kate Millet sobre el patriarcado y las de Kaufman sobre la violencia masculina. Lo acompañé con datos sobre violencia de género (en la pareja, sexual etc.) y de acceso de las mujeres a posiciones de poder. Realicé la sesión en dos clases. En una de ellas hubo una actitud de escucha, en la otra un número importante de chicos se pusieron a la defensiva e intentaron rebatir cada uno de los puntos que presentaba (en las clases de filosofía siempre les dejo bastante espacio para expresar sus opiniones). Para mi sorpresa, me pidieron seguir hablando del tema en alguna otra sesión, especialmente los que más combativos se habían mostrado (supongo que lo veían como una manera de “perder clase”, pero también para poder expresar de nuevo sus opiniones al respecto). En la segunda sesión (que no tenía prevista pero realicé), les pedí que me explicaran ellos los datos de la violencia desde argumentos racionales, reprochándoles que en la sesión anterior habían tomado actitudes “de trinchera” y no de debate racional. Y para mi sorpresa, de nuevo, muchos de ellos compartían muchas de las ideas que había expuesto en la clase anterior, aunque expresadas a su manera. También afloraron muchas de sus “quejas” respecto a cómo habían tratado el tema hasta entonces, el sentirse acusados de la violencia que otros ejercen, el sentir la violencia de otros hombres y de sus iguales, el miedo a salirse de la norma… En esta segunda sesión las chicas también se animaron a dar sus opiniones (en la anterior resultaba imposible, pues los chicos monopolizaron el debate). Solo un par de alumnos siguieron anclados en el negacionismo de la violencia machista.
No sé si estas sesiones traerán algún cambio en las opiniones y actitudes de mi alumnado (ojalá), pero me encontré, para mi sorpresa, con un gran interés por parte de quienes más reacios se muestran a todo lo que tenga que ver con feminismo. En un inicio para rebatir un mensaje que ellos identificaron como “feminista”. Pero después, para mostrar cómo ellos también se ven afectados por los mandatos de género y el patriarcado. El objetivo será que asuman la igualdad como un objetivo, más allá de mostrarse como “víctimas” del sistema, pero quizás un enfoque desde las masculinidades, en las que se sientan protagonistas (que es algo que les gusta, en tanto adolescenes y hombres) sea un primer paso.
Lamentablemente, soy profesor sustituto y no podré dar continuidad a este tipo de actividades con el grupo para ver su evolución.