Respuesta a: FORO DEBATE UNIDAD 1

#4384
José Ángel
Participante

Saludos a todas y todos.

Cuando yo iba al colegio o al instituto, no tuve ningún compañero/a de otra nacionalidad. Fue en la universidad cuando tuve a 2 en una clase de 78. Uno de ellos estaba en mi círculo de amigos, y no me consta que tuviera ningún problema por su origen.

Actualmente en mi trabajo la mitad de los compañeros/as somos nacionales, y la otra mitad provienen de otros países (latinoamérica y el este de Europa). Por el origen de cada uno, no me consta que haya habido ningún problema entre compañeros/as, aunque en tres ocasiones he tenido que defender a mis compañeras cuando han sido “atacadas” por usuarias basándose en su origen. Las tres veces, quienes las habían ofendido, se han disculpado con las compañeras (caso aparte será la sinceridad de tales disculpas).

No tengo información precisa de cómo está la convivencia en las aulas de secundaria respecto al tema intercultural, pero tengo información muy precisa sobre el aula de mi hijo de 5 años en un colegio público. Todos sus compañeros/as han nacido en España pero, basándose en el origen de sus familias, se podrían hacer 4 grupos del mismo número de niños/as. Uno con familias provenientes de Europa del este, principalmente Rumanía. Otro provenientes de África, principalmente Marruecos y Senegal. Otro de Latinoamérica, con todos/as de diferentes países. Y finalmente uno cuyos padres y madres hemos nacido en España. En los dos años que llevamos juntos, no ha habido ningún problema (basado en el origen de cada uno) entre los niños/as, y tampoco entre las familias. Y esto me mueve a una reflexión: ¿cuándo empiezan los problemas?, ¿a qué edad la convivencia basada en el respeto cede ante los estereotipos?.

Más allá de esta reflexión, y contestando las preguntas que nos plantean, creo que los principales aspectos favorecedores han sido dos. Primero, la actitud de absolutamente todas las familias ha sido clave. Me refiero a la expresa voluntad por parte de todos/as de contribuir y aportar en aras a una buena convivencia. Y segundo, por parte del personal del colegio, fomentar estos mismos valores, responder con naturalidad cuando los niños/as hablan de las diferencias que observan en el color de la piel, en las celebraciones de festividades, etc.

Soy muy consciente de que esto que mi hijo está viviendo es una isla en medio de un océano en el que la integración no funciona así de bien. Y creo que (contestando a lo que nos preguntan), el empoderamiento que están teniendo las actitudes xenófobas merced al auge de partidos políticos de ultraderecha, no ayudan nada. Tampoco lo hacen los medios de comunicación y las redes sociales, que fomentan y destacan las diferencias en vez de las similitudes. Y no ayuda nada el poco presupuesto que se invierte en educación para formar sobre interculturalidad.