Respuesta a: FORO DEBATE UNIDAD 1

#4410
Cactus
Participante

Buenas tardes,

Trabajo en dos centros de secundaria de alta y máxima complejidad en un proyecto que quiere favorecer el éxito educativo a partir de diferentes actividades, como son extraescolares de calidad para que la gente joven y adolescente tenga un espacio de calidad al que ir y no estén tantas horas en la calle, el trabajo con famílias para ayudarlas a acompañar a los y las adolescentes en esta época vital (clases de alfabetización, de informática, grupos de conversdación en catalán, etc.) y el trabajo comunitario para incentivar un mayor vínculo afectivo con el territorio. También impulso la celebración de días internacionales relacionados con el racismo y la migración des de una perspectiva de género y crítica en general y otros. Yo venía del mundo de la sensibilización de género y violencias machistas a partir de la cultura y siempre había intentado trabajar des de una perspectiva antiracista. Sin embargo, estar trabajando en este proyecto, me ha transformado la forma de ver el tema. Ser consciente de las situaciones de desigualdad estructural y la violencia a la que se enfrentan lxs jóvenes que atiendo, darme cuenta de mi desconocimiento e incomprensión sobre determinados temas culturales no catalanes como son el ramadán o determinadas formas de entender la familia y la escuela de las personas gitanas, estar en contacto con madres que provienen de otros países, especialmente Marruecos y su situación (analfabetismo, falta de herramientas para desarrolarse en el mundo digital, no conocimiento del castellano o el catalán -e imposibilidad de conocer y relacionarse con gente que vive en el país, etc.- y vivencia de la realidad, la contradicción de ser yo quién fomente todo esto y el punto des del que debo hacerlo, etc. me han removido y aportado un montón de cosas.

Creo que es difícil fomentar la convivencia en el aula y en los centros donde estoy, porqué la gran mayoría de personas no son catalanas y por lo tanto, se trata de una especie de “gueto”. De alguna forma, mi proyecto trabaja la interculturalidad en espacios con pocas personas autóctonas, por lo que, finalmente, estamos señalando la gente migrante o lxs hijxs de estas como las responsables de hacer este cambio (multiculturalidad y no interculturalidad). Por otro lado, lo cierto es que el racismo cruza todas las identidades, sean las dominantes o no (como las mujeres pueden ser machistas o las personas del colectivo LGTBI homófobas, lesbófobas, tránsfobas) y podemos trabajar temas interesantes con ellos y ellas para que reconzcan sus sesgos y, a la vez, la discriminación que reciben. También es necesario destacar que hay pcoos referentes no blancos entre las personas con poder en los institutos (profesorado, dirección) y esto representa un handicap, porqué por ejemplo, si bien celebramos la navidad o el carnaval, no han querido celebrar el Ramadán porqué el instituto quiere ser laico. Es necesario reconocer, sin embargo, que las jóvenes y adolescentes de estos centros disponen de recursos humanos y mucha gente que se preocupa de su bienestar y que quiere entenderles y ayudarles a empoderarse, reconocer el racismo estructural y dar valor a sus culturas y formas de entender y ver el mundo. A mi, me está costando, por ejemplo, el trabajo de los derechos de las personas LGTBI con muchxs alumnxs de origen marroquí, ya que han querido boicotear los actos que he organizado. También mi forma de estar en el mundo, sin hijxs ni voluntad de tenerlxs, sin pareja ni voluntad de tenerla, etc. Muchas personas de otros orígenes han censurado esta manera de vivir y la consideran menos válida.