Respuesta a: Foro 2

#4935
Dahiana Fernández
Participante

Buenas, muchas gracias por las aportaciones, los links y las recomendaciones de lectura.

¿Cómo inciden las prácticas culturales en la igualdad de género?
Las prácticas culturales suponen un factor determinante en la consecución de la igualdad de género, independientemente del país del que se esté hablando. Claro está que si no referimos a un país, estado o gobierno que fomenta una actitud abanderada de los derechos de las mujeres, que reproduce prácticas favorables al emancipamiento y la autonomía jurídica de las mujeres, que rehuye la disciminación de género, que rechaza la superioridad ficticiamente creada de un sexo sobre el otro… estaríamos hablando de un país con prácticas culturales o leyes consuetudinarias mucho más admisibles y menos repudiables. Por lo que en caso contrario, si tratamos de un país o de un espacio donde no se reproducen ninguna de las actitudes previamente señaladas, difícilmente se podrá avanzar cómodamente el camino de los derechos de las mujeres.
Cierto es que, como en una de las intervenciones anteriores ha sido señalado, “el papel todo lo aguanta”, o que la práctica y la teoría se encuentran en dimensiones diferentes y de acercamiento lento. Sin embargo, es necesario señalar que por algún lugar debe empezarse, y aunque en algún momento se llegue a ese escenario de derechos ya obtenidos, no puede uno relajarse o concluir la lucha, pues de la misma forma que los DDHH han evolucionado progresivamente, también pueden ir en retroceso en ciertos aspectos (ej. ya mencionado, EEUU y las leyes que protegen el aborto).

¿Conocéis algunas prácticas prometedoras en materia de igualdad y empoderamiento de las mujeres que hayan sido protagonizadas por las activistas africanas o por los movimientos transnacionales?

Existe una asociación “Afrikable” con sede en Lamu, una isla en la costa Norte de Kenia, que trabaja en el ámbito del empoderamiento desde la labor de comercio justo, el cual se convierte en la herramienta clave para conseguir el Empoderamiento Económico de la mujer. https://www.afrikable.org/ y también https://wanawake.es/cooperacion-al-desarrollo/, que promueve el papel de la mujer como motor del cambio social.

¿Tiene sentido hacer la diferencia entre las mujeres africanas y las europeas/”occidentales” si tal vez la “interseccionalidad”, y no únicamente el lugar de recidencia, es la que marca la diferencia en las experiencias situadas de las mujeres y de los hombres del mundo?

Se entiende que el objetivo de los DDHH es establecer una agenda mínima que funcione de garante para la igualdad de acceso y de oportunidades tanto para los hombres como para las mujeres. Por lo que (y aunque existan diferentes idiosincrasias), en este sentido hacer una diferenciación entre mujeres occidentales/africanas, carece de sentido, los derechos&deberes mínimos deben ser iguales para todos.

Es cierto que a efectos prácticos, existen diferencias muy marcadas que, de todas formas llevan detrás el trabajo de muchas personas a través de las Comisiones, Organizaciones, Movimiento político-culturales, quienes se encargan de ajustar estos DDHH a las diferentes experiencias personales o étnicas que se viven, respecto a la aplicación de los mismos.

¿Sería el concepto de relativismo cultural (y no relativismo moral) útil para vencer el etnocentrismo?
Puede ser un argumento perfectamente válido, sí.