Respuesta a: Foro 3

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vanessasanchezmaldonado2
Participante

Buenos días a todas y todos,

Gracias Laura por tu intervención, voy a pasar a responder en torno a la pregunta que os lanzaba a modo inicial y vamos a seguir avanzando.
El propio título del módulo da pistas a la hora de responder a la pregunta que os lanzaba sobre “la imagen que se os venía a la cabeza al pensar en una mujer africana” vinculado a la construcción de objeto de estudio como se señala en la introducción. De forma intencionada utilizaba el singular y casi todas las respuestas que habéis compartido incluyen el plural que entraña diversidad. El uso del singular resulta una forma reductora y homégenea de hablar de las mujeres independientemente del lugar de origen y está cargado de prejuicios y privilegios dependiendo de quién emita el juicio.
Por profundizar un poco, la categoría “mujer” en sí misma supone pensar en una unidad construida como una forma de “alteridad” ante la existencia de un ser absoluto que era el ser humano y que de forma histórica había sido construido desde un perspectiva androcéntrica, es decir masculina. Por ello, como señalaba Simone de Beaouvoir “él es el Sujeto, es el Absoluto: ella es la Alteridad”. Cuando la filósofa plantea que “no se nace mujer, se llega a serlo” queda claro que el concepto “mujer” es una construcción cultural definida con referencia al hombre (y no a cualquier hombre): la mujer es esposa, madre o hija.
Si tomamos el propio constructo y lo vinculamos a los postulados postcoloniales y decoloniales, entendemos como se construye la “otredad” frente al ser (de nuevo) absoluto solo que esta vez además de ser hombre también es blanco.
Y por otro lado Judith Butler, nos plantea que el hecho de enunciar la categoría mujer para lograr una “unidad” bajo el impulso democratizador, de nuevo es sesgado y reduce tanto la diversidad como las diferencias de partida.

Cuando hablamos de cómo el patriarcado reprime las acciones y formas de estar y ser de las mujeres, no podemos obviar que este sistema no es un sistema que se pueda dar históricamente como universal en todos los lugares y tiempos. Sino que resulta un “exportación”, tal y como lo entendemos hoy en día y que se vincula con el “Hecho Colonial”. Autoras indígenas latinoamericanas hablan de “entronque patriarcal” (Julieta Paredes por ejemplo), es decir que en las sociedades originarias precoloniales las mujeres (y ojo que la categoría como tal no existía en todas las sociedades, sino que existían otras formas de definición) podrían sufrir situaciones de desigualdad pero éstas se vieron acrecentadas con la colonización.
Sirva esto para enlazar con la primera parte del módulo sobre “Las mujeres africanas en tiempos precoloniales”, en el que vemos cómo hay indicios de otras formas de convivencia, estatus social, creencias vinculadas a lo que podríamos denominar hoy “femenino”, roles sociales que ostentaban las mujeres de importancia en sus sociedades, aspectos todos ellos que no han sido estudiados en profunidad porque la historia fue escrita desde una perspectiva occidental y masculina. Y si la historia se construye desde un lugarconcreto, la cultura se define de la misma forma, hay tradiciones que como tal se han ido instaurando poco a poco y algunas no tienen el recorrido histótico que podríamos imaginar.

Ahora pasaríamos a esa construcción del otro que nos aportan los postulados decoloniales, y me parece interesante volver a la gran pregunta que nos lanzaba Adrián en relación a la forma de influencia actual de la empresa colonizadora según qué país. Pienso en Etiopía y en el sentimiento de ese orgullo etíope de único país africano no “conquistado” por occidente que influyen en ua actitud de no sentirse inferiores al resto, no sé si alguien conoce o ha estado en el país. Ese sentimiento guarda relación directa con no haber sido colonizados, y dependiendo de cómo fuera “la empresa colonizadora” influye en la sociedades actuales unido a otros factores como ya comentamos. Pues las propias autoridades coloniales condicionaron cualquier práctica o movimiento desarrollado por las mujeres durante la colonia y obviaron su papel precolonial.

Me gustaría preguntaros, para seguir, qué os ha parecido “el giro decolonial” o “Trilogía de la decolonialidad” y si consideráis que nos sirve como postulados para repensar el mundo.

Un abrazo,

Vanessa