Respuesta a: Foro 4

#5025
AMA
Participante

Kaixo Ane y kaixo a todas.

Este tema me parece fundamental y sobre todo me hace revisarme la premisa de que el hecho de considerar este continente como pobre y subdesarrollado sitúa a sus habitantes (especialmente a las mujeres) como “víctimas” y dificulta realizar un análisis más profundo.

Aquí en Ruanda, la situación económica es particular, desde hace un tiempo las inversiones se dirigen al sector servicios y poco a poco al sector industria, sobre todo localizadas en la capital (Kigali). Según datos oficiales, el 62% de la población en edad laboral se dedica a labores agrícolas principalmente en zonas rurales y del total, un 71% son mujeres. Estos datos se refieren a empleos formales y sumergidos.

También la división sexual del trabajo es muy visible, por ejemplo, los medios de locomoción son conducidos por hombres y las mujeres realizan labores de limpieza de calles. Sin embargo, también hay excepciones, como los trabajos de seguridad y labores de construcción que son mixtas. Y sin duda Ruanda es conocida por las políticas de equidad en los órganos de decisión de administración pública: 61,3% mujeres en parlamento, 38,4% senadoras y 51% juezas.

En los que se refiere a los títulos de propiedad de las tierras, la situación parece haber mejorado, por ejemplo, a través de la modificación de la ley de sucesiones en 1999 que facilita la herencia de tierras a mujeres (viudas e hijas) -antes acceso exclusivo a los hombres de la familia-. Sin embargo, muchas personas tienen “reticencias” para aplicarlo.

A pesar de todas estas estrategias y compromisos políticos, creo todavía quedan muchos retos en la igualdad de género y en el avance en los derechos económicos de las mujeres.

Sobre iniciativas de mujeres hacia la emancipación económica creo que la asociación de mujeres ruandesas bajo el formato de cooperativas es un ejemplo muy interesante, tal y como comentaba Adrián del ADN nigeriano, el ADN ruandés está concentrado en “formato cooperativa”, hay cooperativas de todo y para todo y las mujeres especialmente se agrupan con frecuencia en cooperativas.

Las medidas derivadas de la COVID provocaron consecuencias nefastas, principalmente para las personas que viven al día pero también generaron espacios de sororidad en las propias cooperativas de mujeres, conozco dos cooperativas que en esos duros momentos generaron “tontines” para la compra de alimentos y colchones.

Reflexionando sobre lo que indica Patri, me viene una idea con dos caras: por un lado la positiva versatilidad y flexibilidad de los empleos informales que facilita a las mujeres la conciliación con los trabajos de cuidados pero que no genera una revisión del reparto equitativo de tareas ni una visibilización de la exclusivdad de las mujeres y niñas en las mismas.

Bueno y tras tus preguntas Ane, empiezo a dudar ¿es posible que, a pesar de la infinita diversidad del África al sur del Sáhara, el capitalismo global provoque las similares formas perversas de limitación de derechos económicos de las mujeres?

Perdón por la dimensión de mi comentario, me queda la interesante lectura del empoderamiento light de Cornwall…gracias por compartirlo…me da la impresión que todo este tema da para un curso aparte 😉

Gracias y un placer compartir con ustedes,
Ana