Respuesta a: Foro módulo 1

#5089
AndreaFD
Participante

Las consecuencias negativas de la masculinidad hegemónica en los hombres jóvenes son devastadoras, injustas y, en múltiples ocasiones, irreversibles. Siempre suponen una injusta perpetuación de modelos patriarcales de percibir las identidades, los vínculos afectivos y cualquier esfera vital (personal, social, política, medioambiental, etc., pretendiendo que puedan diferenciarse de manera estanca).

Por poner tres ejemplos, con la ayuda de las estadísticas realizadas por el INE, los suicidios de adolescentes hombres y adultos jóvenes hombres suponen un 76% del total de suicidios en la franja de edad de 15 a 19 años, diferenciada por género (INE, 2020), porcentaje muy relacionado con la masculinidad hegemónica y su percepción patriarcal sobre las emociones en la masculinidad, esto es, con la falta de atención, cuidado, educación y expresión impuestas sobre la emocionalidad en la adolescencia y juventud masculina. Asimismo, las muertes causadas por accidentes de tráfico en población joven (20 – 29 años) corresponden en un 80% a hombres (INE, 2020), seguramente relacionado con el mandato de género patriarcal que identifica masculinidad con agresividad y riesgo. Finalmente, las muertes causadas por por trastornos mentales derivados del consumo de alcohol en la franja de edad de 20 a 29 años pertenecen en un 90% a hombres (INE, 2019), circunstancia que cuadra con los mandatos de género patriarcales que relacionan masculinidad y alcoholismo.

Desgraciadamente, estos son tan solo limitados ejemplos de las irreversibles consecuencias que tiene la masculinidad hegemónica sobre los jóvenes hombres. No todas esas consecuencias son materialmente irreversibles, por supuesto, pero sí lo son potencialmente. Además, aunque haya utilizado dichos ejemplos, la irreversibilidad de las consecuencias no debería ser el elemento que justifique o legitime la lucha contra la masculinidad hegemónica y los mandatos patriarcales de género. Cualquier circunstancia, irreversible o no, es categóricamente injusta y necesita revisión a la luz de perspectivas feministas, LGTBIQ+ inclusivas, anticlasistas y antirracistas.