Respuesta a: Foro módulo 2

#5100
iñaki campillo
Participante

Estamos enmarcando constantemente la violencia en el modelo hegemónico de masculinidades y creo que tenemos que tener claro que este modelo se genera en inter-retroacción con una dinámica sistémica capitalista, donde el éxito y la supervivencia son los criterios de referencia, sino visibles, sí invisibles.

Ahí, en unas dinámicas que generan cada vez más desigualdad, vulnerabilidad y precariedad, hay exclusión y mucho daño y dolor. Subrayo esto porque la violencia, también entre iguales, especialmente entre chicos, suele ser manifestación de malestares, los que interiorizamos las personas desde las dinámicas estructurales y, por tanto, aunque no deseables, son boyas que nos permiten reconducir procesos y situaciones, ya que cuentan con dos características importantes: son visibles y, por tanto, localizables y tienen mucha carga emocional, negativa, pero que se puede revertir, precisamente desde la relación que se establece en el acto violento.

Más preocupante es cuando este malestar no se evidencia y se generan conductas autodestructivas e invisibilización. Esto sí que vuelve a perjudicar a las víctimas de las masculinidades hegemónicas: chicas e identidades múltiples, pero siempre patrones de comportamiento no cercanos a la violencia hegemónica.

También quiero mencionar la pandemia y las medidas restrictivas, especialmente para la juventud, que incidieron en ella especialmente, por su momento vital y las necesidades de vinculación horizontal asociada al mismo, y por las medidas que se dictaron, que les generó más aislamiento, estigmatización y unos canales y formas de socialización fuera del espacio público de referencia y aisladores.

Nos quedan años con secuelas…