Respuesta a: Módulo 2

#784
Marian
Participante

Hola de nuevo, un placer inmenso leeros y aprender con cada una de las experiencias relatadas. Desgraciadamente no puedo aportar mi experiencia en terreno, ya que mi actividad laboral siempre ha estado vinculada al ámbito de las personas en movimiento, pero en sus países de destino. Mi contacto con mujeres de origen africano, se enmarca dentro de mi trabajo como educadora en un centro de acogida temporal para personas solicitantes de asilo y protección internacional en Gijón, así como el contacto con mujeres que participan en otro proyecto de acercamiento cultural con personas en movimiento que realizamos en un centro social autogestionado en mi ciudad.
Hasta 2017 trabajé en una casa de acogida para mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual, donde la mayoría de mujeres usuarias eran de origen nigeriano.
Desde estos ámbitos he podido conocer a cantidad de mujeres que han partido del continente africano, perseguidas, obligadas o han optado por migrar como único recurso de supervivencia, tanto para ellas como para sus menores. Por lo que he podido concluir, a través de las entrevistas personales a cada una de ellas, un mínimo avance de derechos de las mujeres en sus respectivos países. Evidentemente al no haber vivido en su país de origen sólo puedo opinar desde el conocimiento y experiencias que me han transmitido estas mujeres, repito todas ellas obligadas, de una forma u otra a abandonar sus países. Por lo que se puede concluir que no he podido apreciar muchos avances en cuanto a sus derechos se refiere.
Desde los diferentes proyectos que colaboro o en los recursos que he trabajado, no se han implementado proyectos en sus países de origen, más bien se trata de hacer de su lugar de destino un lugar seguro y trabajar para que sus derechos sean respetados al menos en su “ciudad de acogida” a través de la concienciación, el intercambio cultural y su empoderamiento.
Las personas que no conocéis ningún país africano de primera mano, podéis reflexionar en base al texto del módulo y desde vuestro propio conocimiento sobre los derechos de las mujeres en el continente africano: ¿Tiene sentido penalizar o criminalizar la mutilación genital femenina/poligamia/matrimonios precoces/violencia de género/privación de herencia o de la tierra en los países africanos donde se siguen realizando dichas prácticas (muchas veces a pesar de la prohibición en la ley)? ¿Qué medidas en la lucha contra estas prácticas te parecen más adecuadas?
Respecto a la primera pregunta, mi posicionamiento es un rotundo SÍ. He conocido a muchas mujeres que han tenido que huir de sus países por no poder asegurarles sus países una protección ante estos hechos, alentando incluso desde las propias instituciones estas prácticas.
Con una declaración de derechos humanos no vinculante no es suficiente para que los derechos básicos de las mujeres sean respetados y fomentados. No estamos hablando de abolir prácticas culturales o tradicionales inofensivas, si no de prácticas específicas que atentan contra la salud, la vida y derechos básicos de mujeres
Si bien, estoy de acuerdo que a base de imposiciones eurocentristas no sería el camino a seguir para erradicar estas prácticas (no hablamos del uso de la hiyab, si no de mutilar a una mujer) si no la concienciación y el empoderamiento, fomentar la lucha de las mujeres desde posiciones solidarias. Hablamos de violencia contra las mujeres, creo que es una violencia objetiva, comentaba una compañera que el impacto social que tendría la prohibición de éstas prácticas sería mucho peor que el acto de la mutilación en sí. Bien si el trabajo se realiza desde la concienciación colectiva, trabajando con las comunidades no imponiendo si no tratando de cambiar estos rituales agresivos trabajando con las mujeres víctimas y promotoras de las mismas y promoviendo un cambio estructural (al igual que en el estado español se supone que se trabaja por erradicar las violencias contra las mujeres, y se ha avanzado algo, no lo suficiente, evidentemente, en ese ámbito, muy a pesar de que el patriarcado atraviesa todas las esferas de la vida política, cultural, social y económica, no se puede entender éste trabajo como una imposición para acabar con la tradición y la esencia “española”, si no del avance en la conquista del derecho a la igualdad y a la integridad física, psíquica y social de las mujeres)