Respuesta a: Foro del Módulo 2

#3738
Orlin
Participante

Buenas tardes, apreciadas y apreciados colegas.

Agradecido siempre con el espacio y oportunidad de compartir experiencias, sobre todo en temas que no son prioritarios en la mayoría de nuestros países.

Debido a que no tengo experiencias en África, centraré mis aportes en el estudio de caso y estrategias que han funcionado en nuestro territorio centro americano.

Senegal cuenta con un Plan para la igualdad y equidad de Género, 2016 – 2025 (SNEEG), sin embargo este se ve invalidado por el vigente código de la Familia de 1972, en donde ubica al hombre en una posición de poder sobre la familia. Esto complejiza las denuncias por tres principales razones:
– Consideran que el proceso es desgastante en términos de tiempo y recursos.
– La vigencia del código de la familia
– El temor de las mujeres por desacreditar al “Jefe de familia”.

Ante este escenario existen dos tipos de mediación; a través de las delegadas de la salud y líderes de organizaciones campesinas, todo esto para no llegar a los tribunales, no fomentar la ruptura de parejas y evitar la estigmatización de niñas y niños.

El relativismo cultural asume y representa un factor sublime para las esferas institucionales de cada estado, anteponiendo un discurso moralista de doble cara, arraigado al tradicionalismo y “valores” dentro de lo cultural, para mantener vivos los privilegios de los hombres sobre las mujeres.

El cambio de enfoque; de necesidades a derechos, permitió que las mujeres dieran pasos desde una perspectiva de género, sin embargo este camino también implica un compromiso por parte de los hombres aliados, para poder generar cambios en los relacionamientos de poder que el sistema promueve.

Claramente las herramientas jurídicas y marcos legales, nacionales o internacionales, no bastan para crear espacios que reivindiquen los derechos de las mujeres, hace falta que los recursos humanos que velan por este cumplimiento sean conscientes y se apropien del enfoque de derechos desde una perspectiva de género.

La verticalidad de los estados no democráticos y algunos democráticos (bajo intereses meramente políticos y económicos), frenan considerablemente el avance de la aplicabilidad de leyes en materia de género, no existe el nivel de consciencia requerido a nivel estructural, creando así un complejo causal para la creciente brecha entre discurso teórico y aplicabilidad. Por lo tanto, una de las estrategias a desarrollar, sería la formación de personal de instituciones públicas para la incorporación de un enfoque de género en sus acciones, trabajando la parte personal y social, de manera integral.

Además de las acciones ya encaminadas con las mujeres en materia de acceso a sus derechos, la reflexión con hombres sobre sus masculinidades e implicancia en los procesos de desarrollo igualitario, se vuelve estratégicamente necesario. Podrían valorarse acciones paralelas y en los diferentes niveles organizacionales o estructurales.