Respuesta a: Foro módulo 1

#3969
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Hola. Creo que se han tratado ya en este foro todos los temas más importantes, aun así procedo pues a dar mi opinión.

En primer lugar, estoy de acuerdo con comentarios como el de Henar o Ainara, puesto que restringir en colectivo la expresión de ciertas emociones del niño fomenta el desconocimiento de sí. Esto es algo que a largo plazo requiere de una reeducación en tal ámbito, camino en el cual nos hallamos. Y añadiría que no solo genera una desconexión, un desconocimiento y una incapacidad con respecto a sí, sino que la consecuencia de esta dificultad para gestionar tales emociones desemboca en un aislamiento. Si las situaciones con sus compañeros le generan demasiado conflicto interno, acabará por renunciar a tales relaciones, o con suerte utilizará el único modo de reaccionar que se le permite, la rabia. Esta se acaba conviertiendo en la más recursiva estrategia de reacción, ya que el enfado es legítimo.

Las conductas peligrosas creo que están muy ligadas a este factor, puesto que como seres gregarios que somos no dejamos de necesitar una reafirmación en el otro, al cual hemos rechazado previamente por la dificultad de gestionar los efectos emocionales de la convivencia.

En segundo lugar creo que se ha hecho incapie en algo muy importante: la rigidez del concepto de “hombre”, dentro de lo que cada sociedad y momento interpreta con respecto a este. Que hace que se deban imitar unas características no siempre apropiadas con la persona a la que se le atribuyen. Esto funciona como un criterio de corte con respecto a la validez de la persona, algo que merma la capacidad de desarrollo individual de los niños y alimenta la frustración.

Así creo que se incrementa una respuesta violenta y contundente, un acto que no deje lugar a dudas y cierre la posibilidad a respuestas que incomoden.

Por último creo que en este caldo de cultivo no es justificación para que las personas que somos leidas como hombre nos libremos de hacer balance de las consecuencias que este juego tiene sobre las personas afectadas, las que van más allá de nosotros mismos. Participar de esto, aunque sea insano, ofrece algunas ventajas que nos permiten olvidar que siempre hay alguien a quien todo esto afecta de manera más irreversible. Abrir el camino a nuevas masculinidades es así ofrecer a las personas oprimidas una posibilidad y generar un ambiente respirable en la convivencia.

Me ha parecido muy interesante este módulo, y una muy buena forma de arrancar el curso. Muchas gracias.