Respuesta a: Foro módulo 2

#4037
Ines
Participante

Kaixo, buenos días.
Mis aportaciones a este segundo módulo son las siguientes:
Parece ser que todos estamos de acuerdo en que aún se mantiene muy vigente la masculinidad hegemónica y los estudios así lo demuestran. Cierto.
Leyendo los artículos presentados, queda claro que la sociedad (en general) de un modo u otro continúa teniendo muchísima responsabilidad en este asunto y aún continúa deseando mantener la masculinidad hegemónica de un modo u otro y/o el patriarcado: no dejamos de ver anuncios de tv donde se muestra diferente a un hombre o a una mujer (por ejemplo, en los anuncios de colonias, de ropa,…), los juguetes aún tienen “sexo” (esto es para niños y esto para niñas), los altos cargos políticos en casi todas las poblaciones y/o países continúan siendo masculinos, en las empresas se repite el patrón, etc
Sin embargo, yo quiero reflejar que pese a que la sociedad tiene un gran peso en ello, la familia también.
Bajo mi punto de vista es ésta quien comienza a generar y/o mantener este tipo de masculinidad a través del modelo del padre y por qué no, con los mensajes recibidos de la madre (porque es en el modelo en el que ella misma también ha vivido). Este es para mí el primer foco de atención. Durante muchísimos años la familia “ha tragado”, generación tras generación, este tipo de masculinidad y hoy en día, hay familias que no ven más allá, es decir, que no se paran a reflexionar sobre sus actuaciones influyentes en sus hijos.
Claro está, estos frutos/”regalos” se recogen posteriormente en la escuela y en otros ámbitos de participación, como es el deporte (que se señala en muchas ocasiones en los artículos de lectura).
De este modo, el colegio sí puede ser un elemento facilitador y de apoyo para trabajar en la transformación de valores, expresión de emociones, etc ya sea de manera directa o transversal, como bien se dice en los artículos citados pero, si después de este trabajo no hay continuidad en la familia ¿Qué pasa?, ¿de quién es la responsabilidad?.
Es cierto que debemos caminar hacia modelos de masculinidad diferente y que los profesionales que intervenimos con los niños, adolescentes y jóvenes jugamos un papel fundamental pero, no hay que volcar toda la responsabilidad en ellos/nosotros. Creo que se debe replantear y formular cómo intervenir desde la infancia y en la familia más en concreto ya que es donde se asientan las raíces.
Por otro lado, no me sorprende para nada los datos presentados en estos dos últimos artículos en el foro; la represión emocional en el género masculino es muy alta y la búsqueda de alternativas saludables a esto no es fácil para ellos por el famoso “qué dirán”, y, expresarlas, en muchas ocasiones es más fácil a través de la falta de control de impulsos, de la fomentación de imagen dura, etc.
Está claro que aún queda mucho camino por recorrer para transformar la visión de todos y todas, sea en la edad que sea.
Bueno, parece que ya estamos en ello.
Nos hace falta muchísima paciencia porque años de masculinidad hegemónica no se transforman de un día para otro.

Un saludo!