Respuesta a: Foro del Módulo 5

#4052
OIHANA
Participante

Egun on, buenos días a todas.

A mi también me ha parecido muy interesante el módulo así como el documento sobre la MGF en España que nos has pasado, Laura.

Respecto a la primera pregunta, coincido con alguna compañera en que la inversión en el propio sistema de salud es necesaria. Inversión en estructuras, accesibilidad y pedagogía. Y no como un orden establecido de importancia, considero que son tres ejes interdependientes para asegurar la atención sanitaria a la mujeres e incidir en una bajada de la tasa de mortandad.

Basándome una vez más en mi experiencia en Benin, los centros de salud dirigidos a la maternidad son los más numerosos en el país, la conciencia por atender a las mujeres y neonatos es real. Me atrevería a decir que es una de las primeras reivindicaciones sanitarias de cualquier comunidad. A nivel de conciencia en la salud materna y neonatal, que en este país al igual que en muchos otros el acceso a la atención médica es de pago, se han reducido las tasas de acceso a las maternidades o incluso suprimido el coste de las cesareas. Sin embargo, no todas las estructuras médicas dirigidas a las madres cuentan con los recursos necesarios para una buena atención, o incluso con profesionales que los atiendan, ya que ante la falta de recursos que posibiliten dicha atención, la población desconfía del servicio, deja de utilizarlo, los ingresos del centro menguan y los profesionales buscan otras alternativas laborales de las que puedan vivir. Con lo que el propio centro deja de ser útil y la inversión realizada para ponerlo en marcha inútil.

En cuanto a la accesibilidad, estamos hablando de una vertiente doble, la relativa a la distancia y la económica. No puedo hablar con datos en la mano, pero tengo la sensación de haber visto más maternidades que ambulancias. En las zonas rurales sobre todo, el estado de las carreteras se suma a la distancia para llegar a los centros, lo que dificulta que las ambulancias sean garantes del acceso al sistema de salud.

El descenso de los costes médicos como política gubenamental es otra medida al acceso sanitario seguro. Como ejemplo, en ciudades medianas de provincias con mayor población rural, en las estaciones en las que aumenta el trabajo agrícola, el porcentaje de incidencia hospitalaria es menor, a medida en que los ingresos por las cosechas aumentan y el trabajo desciende, aumenta el número de personas atendidas en los hospitales.
Por el contrario, como apunte relativo a la gratuicidad de las cesarias de las que he hablado anteriormente, la desconfianza por parte de algunas mujeres a que ante la menor dificultad en su parto se les practique una cesaria sin que sea estrictamente necesario argumentando que el estado abona al hospital la cuantía de la operación, es otra razón para la desconfianza.

Por último la pedagogía, la dirigida a la población en general con el objetivo de que aumente el grado de confianza hacia el sistema sanitario, buscando una mayor incidencia en las zonas donde la desconfianza es mayor. Pero también muy necesaria la pedagogía dirigida al personal médico. Son los elementos humanos que pueden incidir en la confianza de la población hacia el sistema sanitario y la propia medicina no tradicional. Me he encontrado con muchos casos de personas que tras su paso por el hospital no saben qué les pasa. No conocen su diagnóstico o bien no lo han entendido. En algún punto de este módulo se hablaba de la importancia de las personas de mayor edad en muchas sociedades. En Benin, es una realidad, ocupan un rango significativo dentro de la escala social. También las personas con liderazgo tradicional y/o religioso o las personas que han adquirido un status de importancia por sus estudios o ingresos económicos. Se considera que tienen mayor peso sus opiniones, discursos o decisiones y no se suelen contradecir, se asumen. Y en el caso de la atención sanitaria muchas veces sin entenderlas, al menos sin formular preguntas de forma directa que ayuden a una comprensión del diagnóstico o la enfermedad.

A nivel informtivo, el pasado 20 de octubre el parlamento de Benin adoptó la modificación de la ley relativa a la salud sexual y reproductiva de 2003 que contempla la interrupción voluntaria del embarazo :
https://sgg.gouv.bj/doc/loi-2003-04/

Respecto a la segunda pregunta, ya en los materiales nos has dado una lista de consecuencias físicas y médicas de la MGF, que de por sí ya son terribles. A las que habría que añadir las psicológicas. Supongo que tienen que ser muy diferentes entre aquellas mujeres que hayan desarrollado una idea contraria a su práctica, ya desde su fuero más interno como desde una parte de la unidad familiar o grupo de iguales en la comunidad y que puedan sentirse “víctimas de” a las que lo asumen y lo naturalizan y/o lo tansforman en simbolo de fortaleza, identidad o tal vez de sacrificio. Me resulta muy dificil empatizar con la situación, pero si que tengo claro que tiene que haber una clara reticencia a aceptar las consecuencias médicas y sobre todo psicológicas que puedan sufrir estas mujeres como consecuencia de la propia mutilación y que las achaquen a otros factores externos al propio acto. Por último, creo que habría que añadir las de las niñas y mujeres sometidas a la práctica que han crecido en la diáspora y cuyos referentes sociales son muy diferentes a los que se encontrarían en la sociedades de las que son originarias.

Por otro lado viendo la aceptación que la práctica pueda tener en las sociedades de ciertos grupos etnicos, pueblos o países, me pregunto cuáles son las consecuencias psicológicas de las niñas y mujeres cuyas familias han decido no someterlas a la práctica y siguen participando de esa sociedad.

Este tema no he llegado a abordarlo en profundidad con muchas mujeres pero he reflexionado mucho en torno al punto de vista del testimonio de una mujer que no lo había sufrido.

El punto de partida de su relato radicaba en la incidencia que pudiese tener respecto a la posición social para con su coesposa y primera mujer de su marido que si que había sido sometida a MGF. Empezaba por las razones por las que no le habían practicado la MFG y continuaba argumentando las razones por las que la MGF no podía ser un arma arrojadiza en su contra que aupara socielmente a su coesposa.

En primer lugar, la decisión de no practicarle la escisión no partía de los deseos o no de su familia, sino de las autoridades tradicionales que tras la consulta ritual habían concluido que no había que practicársela ya que su espíritu no lo admitiría y la haría huir. En el caso de sus hermanas, tanto mayores como menores, si que la habían sufrido.
Respecto a la posición social, argumentaba que la decisión familiar de no haber mutilado a las hijas de su coesposa (antes de su llegada a la familia) ya era motivo para que no se pudiese utilizar en su contra. Sus hijas tampoco la habían sufrido.

Es un relato, de una experiencia concreta, y más allá de constituir una verdad universal sobre la MGF, siempre me ha hecho pensar en las variables que nunca había contemplado a la hora de pensar y comprender esa práctica y contexto, así como de las que aún se me escapan.
Es necesaria una sensibilidad importante para denunciar esta práctica contraria a los DDHH sin centrarse únicamente en las mujeres que la sufren y revictimizando su situación.

Otro tema importante que también ha salido en el temario es el de la poligamia, del que a lo mejor también tengais qué aportar.

Un saludo y gracias