Respuesta a: FORO DEBATE UNIDAD 3

#4423
Cactus
Participante

Coincido con mis compañerxs en que el planteamiento de ambos proyectos es muy potente, por qué implica personas de culturas diversas, incluida la euskera, fomenta la participación activa del alumnado y las personas que siguen el taller, propone actividades culturales y artísticas, revisa y reflexiona sobre nuestra forma de entender la diversidad (la estructura racista) y no se queda sólo en los detalles o en la superficie…sin embargo, hay dos puntos de los que quisiera hablar:

– A menudo, proyectos de esta índole funcionan sólo si hay voluntariado dispuesto a ceder parte de su tiempo para sensibilizar sobre estas temáticas. Aunque creo en el voluntariado como una forma de transformar las dinámicas capitalistas, también soy consciente que hay personas racializadas que sienten que nos estamos aprovechando de sus conocimientos y exigiendo ser formadxs gratuitamente, cuando tener este conocimiento les ha conllevado tiempo y esfuerzo y deberíamos querer formarnos por ética (no nos están haciendo un favor permitiéndonos reflexionar y dándonos herramientas para trabajar sobre estas violencias).

– Pienso que hacer talleres es muy potente, pero no suficiente. Es necesario incluir la perspectiva intercultural en el currículum educativo, formar al profesorado y trabajar todas las materias des de esta perspectiva. Talleres puntuales pueden servir para discriminaciones específicas y concretas, o para trabajar determinadas violencias y visibilizarlas, pero como forma de transformar la realidad no es suficiente. También deberían incorporarse personas con cultura diversas en los espacios de poder del centro educativo para tener referentes positivos.