Respuesta a: Foro módulo 1

#5029
Ixiar
Participante

Los mandatos de género patriarcales son tan exigentes con las mujeres como con los hombres. Las feministas llevamos mucho tiempo desmontando los roles que nos han impuesto, pero es todavía extranño que los hombres tomen y compartan conciencia de la influencia que el patriarcado tiene en ellos y comiencen a deconstruirse.

Al hilo de este ejercicio he preguntado a varios amigos si sentían que eran victimas del patriarcado y no han sabido contestarme. A pesar de ser hombres que yo podría considerar complices o aliados en cierto modo, no se han planteado este tipo de cuestiones.

El sistema patriarcal propone un modelo de masculinidad, hegemónico que es difícil de desmontar porque valilda a los hombres como tales. En edades escolares y en adolescentes es cuando la presión patriarcal moldea la identidad de nuestros jovenes. Cuanto más se aleja uno de los roles impuestos menos hombre es, menos encaja, es una amenaza para el género, lo traiciona, entrando a formar parte de masculinidades que no creo sean nuevas, sino no aceptadas o valoradas como tales, ni por los compañeros, ni por nosotras las mujeres y que los situan en los márgenes, en un papel subordinado.
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La expresión de género masculino aceptada es restrictiva, encorseta y limita. No mostrar vulnerabilidad, no expesar fragilidad, ni afecto. Represión y contención de emociones y sentimientos, Comunicarse lo justo y sin profundizar. Mostrar iniciativa, autosuficiencia, fuerza física, valor, poder. Ser Pragmático, competitivo, racional. Ocupar espacio. Asumir riesgos hasta llegar a ser temerario. Ser heterosexual y sexualizar las relaciones.

Hablamos siempre de privilegios. Creo que además de los privilegios los hombres tienen que reflexionar también sobre sus carencias, revisar y desaprender, para no reproducir el mandato patriarcal.

Por eso, veo necesario crear espacios y herramientas para estimular la conciencia de género en los hombres jóvenes y adultos, y conseguir que el  feninismo les atraviese como nos atraviesa a nosotras para conseguir no tanto un nuevas masculinidades sino para aceptar las mascullinidades diversas que ya existen.