Respuesta a: Foro módulo 2

#5109
Martitosky
Participante

Estoy de acuerdo con mis compañeras, en que se considera “natural” que los niños jueguen a juegos violentos, se normaliza demasiado. Quienes pretendemos educar en otros valores (yo tengo dos hijos a quienes estoy constantemente diciendo que no jueguen a guerras, que busquen alternativas, que imaginen otras formas de relacionarse…) se nos tacha de exageradas y/o raras. Cuando una es adulta, importa más bien poco que te digan A o B, pero a los chavales no, están en una época importante de socialización y quieren ser aceptados. Cuando se endiosa al chico más “viril” (atendiendo a estereotipos de género me refiero al más violento, al que se ríe de otros, al que es más fuerte y más valiente) se refuerza ese comportamiento, y al ser tan “querido” por otros, se envidia y se copia esa actitud por otros chavales. El que no se comporta de esa manera queda fuera del círculo .
Mi experiencia personal es así, mi hijo mayor, que no sigue esos estereotipos, está fuera de los círculos de chavales que se comportan así, no le interesa, y se queda fuera. Con menor edad jugaba más con las chicas, porque sus juegos, menos violentos, le interesaban más. Ahora están en una edad en la que se mezclan poco chicas y chicos (algo que me lleva a pensar que por qué, qué hacemos mal para que los grupos no sean mixtos, que sería lo natural), y no es aceptado ni por unos ni por otros. Hasta que no ha encontrado algún chico (son pocos, pero existen) que es parecido a él, más tranquilo, sin ansia por destacar o cumplir el rol de macho alfa, ha estado alejado del grupo social. Observo en el colegio cómo son más felices y ríen más quienes más socializan, esto es necesario para el bienestar emocional, y si tienen que buscar algo que les una y eso es la violencia (de menor o mayor grado), aceptan en general ese juego .

Como sociedad, este efecto nos lleva a dos situaciones graves, la primera, la violencia de género (y también otros tipos de violencia), y la segunda, la aceptación y complicidad de la primera.

Otra consecuencia de la no violencia, la no agresividad y la no demostración de la virilidad, sería una mayor salud en la población masculina (hombres, quiero decir), al no verse en la situación de tener que ponerse en peligro para demostrar nada a nadie.

No pierdo la esperanza, porque empiezo a ver que cambian cosas, mensajes, en películas, dibujos, series… y también en el patio del colegio, que poco a poco, somos más personas adultas que empezamos a no normalizar la violencia en los juegos. Obviamente, no queda otra que educar, educar, educar. Y crear conciencia.

Se acerca el 25N, estaremos en la manifestación muchísimas mujeres, ojalá también empiecen a asistir muchos hombres, muestra sería de que no quieren ser cómplices de esa situación.