Respuesta a: Módulo 2

#828
Elvira
Participante

Buenas tardes-noches a todxs,

Disculpas de antemano por intervenir tan tarde.

En mi caso, he tenido la oportunidad de visitar varios países africanos. En el Magreb-Mashrek, Sáhara Occidental, Marruecos, Argelia, Túnez y Egipto; en el África Subsahariana, Namibia, Ruanda y Kenia.

No obstante, la mayoría de viajes fueron muy breves y superficiales, en el marco de delegaciones del Parlamento Europeo y tengo la sensación de que las mujeres con las que tuvimos la posibilidad de intercambiar eran mujeres de las élites de sus países.

Por eso, creo que dispongo de un criterio más formado respecto a la situación de las mujeres saharauis en los campamentos de refugiadxs de Tindouf, donde he estado por períodos más largos de tiempo en una docena de ocasiones.

El origen de nuestro proyecto surgió de la constatación en nuestras primeras visitas de que ante la ausencia de intérpretes formadxs, durante las reuniones con delegaciones internacionales hablaban siempre las mismas personas, mayoritariamente hombres, que se autotraducían. Es decir, la comunicación con las delegaciones internacionales estaba muy limitada a un número determinado de personas.

El proyecto que diseñamos tenía como objetivo la formación de intérpretes y traductorxs e iba prioritariamente destinado a jóvenes saharauis con estudios universitarios y conocimientos de idiomas (inglés, francés y/o castellano). En la mayoría de los casos, estos jóvenes se habían graduado en Argelia, pero también en Libia o en Cuba y tras finalizar sus estudios regresaron a los campamentos de refugiados aunque lamentablemente sin una perspectiva de futuro.

Aunque lxs participantes en su mayoría fueron chicos, resulta muy destacable el caso Minetu Larabás, una joven muy brillante e implicada en la participación política y que es actualmente la nueva Secretaria General de la Unión Nacional de Mujeres Saharauis. La Secretaria General saliente, Fatma Mehdi, de trayectoria destacable, es la primera mujer saharaui en formar parte del equipo de negociaciones con Marruecos en un proceso auspiciado por Naciones Unidas.

Echando la vista atrás (lamentablemente el proyecto quedó congelado) fallamos a la hora de no diseñar el proyecto con una perspectiva de género. La difusión de las pruebas de selección se hizo sobre todo por radio y las llevamos a cabo de una forma centralizada en una única sede, en Rabuni, el centro administrativo y político. Ahora soy consciente de que las dificultades de transporte entre wilayas posiblemente hayan desincentivado la participación de chicas. Si volviéramos en el futuro próximo, me plantearía que descentralizáramos las pruebas y las hiciéramos en las diferentes Casas de la Mujer en cada wilaya en los campamentos.

Considero que en términos generales la situación de la mujer saharaui en los campamentos de refugiados se encuentra más avanzada que la media de los países de la región. Esto tiene que ver con el carácter progresista del Frente Polisario como movimiento de liberación nacional, pero sobre todo con la realidad de la invasión marroquí-mauritana que provocó el exilio de mayoritariamente mujeres, ancianxs y niñxs a la hamada argelina de Tindouf. Dado que los hombres estaban mayoritariamente combatiendo, fueron las mujeres las que construyeron y organizaron los campamentos saharauis entre 1975 y 1991, año en el que tuvo lugar el alto al fuego entre Marruecos y el Frente Polisario.

Esta experiencia conllevó un empoderamiento de la mujer saharaui que tuvo que desempeñar todas las funciones en los campamentos, ocupando también el espacio público. Incluso hoy a nivel de daira (barrio) y wilaya (municipio) persiste una gran representación de las mujeres. A nivel parlamentario, los niveles estaban en torno al 30%, en un nivel similar al de muchos países europeos y por ejemplo, una mujer saharaui, Suelma Beiruk, ocupaba el cargo de vicepresidenta del Parlamento de la Unión Africana.

Creo que han existido avances claros para las mujeres saharauis desde los primeros años de la República Árabe Saharaui Democrática. A diferencia de Marruecos, no existe la poligamia y además es legal y frecuente el divorcio. Las niñas estudian en pie de igualdad con los niños a todos los niveles, también en la universidad (fuera de los campamentos).

No obstante, a pesar de los avances en materia de derechos y del lugar que las mujeres ocupan en la esfera pública, permanecen prejuicios machistas en la sociedad. Además, la cuestión de los derechos sexuales y reproductivos es difícil de abordar. Y es que recuerdo que en el marco de una reunión con la Unión Nacional de Mujeres Saharauis, un alemán planteó la pregunta del acceso al aborto. La respuesta (y creo que los pueblos bajo ocupación como el pueblo palestino experimenta la misma situación) vino a ser que la cuestión del aborto no se podía plantear en su sociedad por una cuestión de supervivencia: en caso de vuelta a las armas, se encuentran en clara inferioridad numérica con los marroquíes, por lo que el deber patriótico de la mujer saharaui es tener hijos para no desaparecer como pueblo.

Me pareció una respuesta muy cruda pero muy sincera. Y aunque creo que el acceso al pleno ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos ha de ser una reivindicación universal, en el contexto de la resistencia de un pueblo en el exilio la pregunta me resultó fuera de lugar y cargada de eurocentrismo.

Un saludo,

Elvira